Guía del Archivo

FICHA TÉCNICA:


1. ÁREA DE MENCIÓN DE IDENTIDAD

1. 1. Código de referencia:

ES. 09059. ADPBU

1. 2. Nombre:

"Archivo de la Diputación Provincial de Burgos"

1. 3. Fechas extremas:

911-2000

1. 4. Nivel de descripción:

Archivo

1. 5. Volumen:

1.550 m.l. aprox. (7.100 cajas y 8.800 libros.)


2. ÁREA DE CONTEXTO

2.1. Nombre del productor:

Diputación Provincial de Burgos

2.2. Historia institucional:

La Diputación Provincial de Burgos se constituyó el 25 de septiembre de 1813, de acuerdo con el mandato constitucional de 1812. Desde la fecha de su constitución, la Diputación mostró preocupación por los documentos. Ya en la propia sesión constitutiva se acordó pedir al Presidente de la Junta Provincial "los expedientes, documentos y papeles concernientes a los asuntos confiados a S.E.". Al día siguiente, un nuevo acuerdo estimaba que el Secretario recogiera los antecedentes sobre Alistamientos que obren en la "Diputación cesante" (sic) e Intendencia. En las reuniones posteriores se da cuenta del cumplimiento de ambas decisiones; la del 27 refleja la recogida de "varios legajos" de la extinguida Junta Superior de la Provincia; y en la del 28 - además de aprobar el pase al libro de acuerdos del acta precedente- informaron dos Vocales de haber principiado a registrar y ordenar los papeles de la extinguida Junta. Con esta tarea nace, pues, el Archivo de la Diputación Provincial de Burgos.
La documentación se custodiaba en la primitiva sede de la Diputación, la Academia del Real Consulado en el Paseo del Espolón. Hasta llegar a la instalación actual, el archivo de la Diputación ha zacaneado por más de un edificio. Algunos son conocidos, como la casa llamada "Gobierno de la provincia", sita en la calle Cantarranas la Mayor y después en la "Casa de Hacienda" o de las Cuatro Torres, entre otros.
La construcción del Palacio Provincial en 1869 supuso la instalación del Archivo tal y como le conocemos, donde ha permanecido hasta 2002.
Vicisitudes del edificio y andanzas de la documentación aparte, se puede afirmar que en 1870 la Diputación disponía de Archivo en el más completo sentido del término, porque tenía documentación, instalaciones y organización. Aunque pueda parecer temprano, contaba ya con personal cualificado, con un empleado denominado Oficial-Archivero, o Archivero.

2.3. Fechas extremas:

911-2005

2.4. Historia de la custodia:

Aunque en los testimonios citados no se diga expresamente, debe entenderse que la documentación se custodiaba en la primitiva sede de la Diputación, que no fue otra que "la Academia del Real Consulado a la calle del Espolón". Allí acondicionaron una Sala para celebrar las sesiones desde el mismo día 26, el inmediato siguiente al establecimiento de la Diputación. Quedaba pendiente hacer una pequeña obra, "de tabla o mampara, así para el abrigo como para la división de trabajos", con objeto de aprovechar lo mejor posible el local de la sede de la recién nacida institución. Hay que pensar que el modesto volumen de documentación existente no hizo necesario disponer de espacio específico para Archivo y, por lo tanto, que los documentos se guardaron en el cuarto destinado a zona de trabajo; es decir, en el contiguo a la Sala de sesiones, el espacio resultante de la colocación de la mampara propuesta.

No tuvo tiempo la Diputación de instalarse convenientemente. La vuelta al trono de Fernando VII acabó con la joven institución, que celebró su postrera reunión el 8 de Junio de 1814. Nada más reinstaurarse en 1820, las actas ya recogen la preocupación de los diputados provinciales por la falta de sede adecuada, sin que conste si volvieron a la "Casa del Consulado" en el Espolón.

Si se sabe que hasta llegar a la instalación actual, la Diputación y, por tanto el Archivo, uno de sus apéndices administrativos, han zacaneado por más de un edificio. Algunos son conocidos.

Además de la sede en el edificio del Consulado se conoce su funcionamiento en 1841, junto al Gobierno provincial, en una casa llamada "Gobierno de la provincia", sita en la calle Cantarranas la Mayor (en la actualidad Almirante Bonifaz), n.º 11 (aproximadamente hoy n.º 8), propiedad del Marqués de Villacampo y Conde de Campo Alange, por la que abonaba de renta semestral la cantidad de 1.825 reales. Allí debió permanecer hasta el 8 de mayo de 1854, día en el que las oficinas hubieron de ser desalojadas "aceleradamente" ante el riesgo de derrumbamiento que corría el edificio. El nuevo alojamiento debió ser la "Casa de Hacienda" o "Casa del Estado, que ocupan las oficinas de Hacienda" (¿"Casa de las 4 torres"?), traslado incluido ya en una sesión de Abril del año anterior, 1853. En dicho lugar debía continuar todavía en 1865, momento en el que la "Administración Principal de Propiedades y Derechos del Estado de la Provincia de Burgos" pidió a la Diputación que "los catastros, con barios armarios que también están a cargo de dicha Corporación... se extraigan...", porque necesitan desalojar el edificio para hacer obras. Ocurría esto el 27 de abril de 1865. Pronta y bien dispuesta, la Diputación alquila a los pocos días, 9 de mayo siguiente, "un salón, sano y capaz, próximo al sitio de referida Administración, sito en la Plaza del Carbón, propio de D. Angel Aparicio...". Desconocemos si el nuevo local acogió los servicios de la Diputación o sólo los catastros y armarios cuya retirada se pide.

En esas fechas ya estaba en marcha la construcción del actual Palacio de la Diputación, en el solar de la Cárcel Vieja que la Diputación había adquirido al Ayuntamiento en 1858. Por lo tanto, un nuevo traslado no agobiaría a los señores diputados provinciales, cuando la solución definitiva estaba a punto de llegar; al fin y al cabo no pasaba de ser uno más de los tantos inconvenientes surgidos por carecer la Diputación de edificio propio.

Este problema de la sede, o por lo menos de locales espaciosos y dignos, surge a la par que la nueva institución. Antes se dijo que de forma indirecta aparece ya en las primeras reuniones de la nueva institución y se plantea con firmeza y grave preocupación en 1820, en el momento de su restablecimiento.

Existen noticias concretas de las búsquedas emprendidas por la Diputación en 1835 y 1836 para ampliar sus dependencias. Primero se fijaron en la Casa del Cordón, entablando conversaciones con el Administrador del Duque de Frías, propietario del inmueble. Luego acordaron unificar en un sólo edificio los servicios de la Diputación y los del Gobierno Civil (así funcionaron desde los años 40 de aquel siglo y así han seguido ambos organismos hasta la misma década del XX). Más tarde la solución pasaba por trasladar la Diputación al caserón de la Cárcel, para lo cual era necesario llevar las funciones de ésta al Seminario Conciliar o a alguno de los Conventos suprimidos (San Juan, San Agustín). Los términos extremos en que se redacta el acuerdo tomado por la Diputación en 20 de Abril de 1836, hablan bien a las claras no ya de carencias, sino de la

"absoluta necesidad de habilitar local para las sesiones y dependencias, o cuando menos proporcionar una Sala al efecto, por ser casi indecoroso el sitio donde se reunían"

Pasaban los años y seguía sin resolverse este problema de disponer de sede propia, capaz y adecuada. Corría 1852 cuando la Diputación pone la vista en el "Cuartel de Milicias" y en dos solares, propiedad de D. Pío de la Puente, en la calle Laín-Calvo y en la de Huerto del Rey, que finalmente descarta. La parquedad expresiva de las actas impide conocer si estos solares estaban relacionados o alguno de ellos era el del Cuartel, mas la situación de uno y otros demuestra que estaban muy próximos.

De tales intentos al fin fructificó el de la Cárcel, comprada por la Diputación al Ayuntamiento en 1858 sobre cuyo solar se levantó la actual sede oficial de la Diputación.

La primera piedra se puso el 8 de agosto de 1864. Cinco años más tarde, en mayo y junio de 1869, lo adelantado de la edificación permite al Presidente de la Comisión correspondiente anunciar que

"estando las obras de aquella casa en disposición de trasladar muy pronto las oficinas del Gobierno...",

y también se acuerda que

"a fin de hacer dichas operaciones [de Quintas] con más comodidad... se utilicen las habitaciones que estén concluidas en el Palacio Provincial.

Meses después, en octubre, parece que la Diputación celebraba ya sus sesiones en la nueva morada, según se desprende de un acuerdo del día 13, relativo al emplazamiento de Telégrafos, en el que se lee "en esta Casa-Palacio". Probablemente urgidos por los problemas de espacio, poco a poco fueron ocupándose locales, aún sin estar terminado todo el edificio, pues al mes siguiente, noviembre, se utilizaba ya toda la planta baja, entre otros servicios, con el del Archivo, según se da cuenta en la substanciosa moción corporativa aprobada en 10 de dicho mes, La fábrica debió quedar rematada en 1870, tanto porque en enero de dicho año la Diputación aprobó un Reglamento provisional para la conservación del Palacio Provincial, como porque aparece esculpido dicho año en la inscripción grabada en la fachada del edificio, en lo alto del martillo de la izquierda, casi en la esquina, entre dos grandes ménsulas, donde se lee: Año 1870 y más arriba la firma del arquitecto Angel Calleja.

La insuficiencia del nuevo edificio, a la que no era ajeno el diseño, se puso enseguida en entredicho, antes de su terminación, y su ubicación fue asimismo objeto de censura. Hasta tal punto que los propios diputados de aquella hora, que demostraron tener clara visión de las necesidades de la institución provincial -no exenta de intuición sobre el futuro desarrollo urbano de la Ciudad-, expresaron sin empacho su crítica a las limitaciones del edificio. Y así lo plasmaron en el dictamen correspondiente.

Al margen de las carencias, desconociéndolas o ignorándolas deliberadamente, el inmueble despertaba las apetencias de otros servicios públicos, que solicitaron cesiones de locales para instalar sus dependencias. Aun sin descartar necesidades objetivas de espacio (conviene no perder de vista la época, el momento de consolidación de la Ciudad como Capital de provincia que requiere la expansión de servicios públicos), es verosímil que los motivos que estimularon las peticiones fueran, por un lado, la grandeza de la fábrica -más aparente que real, en cuanto a superficie, según desvela la propuesta aprobada el 10 de noviembre de 1869-; el señuelo de la novedad, por otro; más el innegable atractivo de la situación privilegiada del Palacio y, sobre todo, su categoría, el prestigio que le daba ser el edificio de mayor rango de la Ciudad, domicilio de las máximas instituciones civiles provinciales: Diputación y Gobierno de la provincia, que incluía la residencia del Gobernador. Existe constancia de solicitud de locales de, al menos, el Archivo de Protocolos, Correos y Telégrafos. Consiguieron establecerse bajo su techo el Archivo de Protocolos y la oficina de Telégrafos, ésta en el 2.º piso y no en la planta baja como querían. Por el contrario, parece que Correos no consiguió que prosperaran sus aspiraciones de montar sus reales en la casa de la provincia, acaso porque pretendía hacerlo también en la mismísima planta baja.

En las cesiones de espacio la Diputación anduvo renuente. Habrá que entender que obligada por la insuficiente capacidad del inmueble. Pero también por el celo que puso en preservar su exclusivo dominio sobre la edificación. A este respecto llaman la atención las condiciones acordadas para el uso de la segunda planta por el Gobernador y las Oficinas del Estado, pues constituyen una manifestación expresa y sin ambages de la propiedad y soberanía de la Diputación sobre el Palacio Provincial, digna de ser recogida por la dependencia jurisdiccional que tenía la Diputación del Gobernador en aquella época.

Por lo que en concreto se refiere al Archivo, en noviembre de 1869 disponía de un departamento de 50 m2. con "los Catastros de todos los pueblos de la provincia" y contaba con la reserva de otros 108 m. "para la oficina"; en total nada menos que 158 m2. Se puede decir, por tanto, que en esa fecha estaba instalado el Archivo en la nueva y señorial sede de la Corporación, donde parece se ha mantenido hasta hoy, aunque no haya permanecido siempre en el mismo local (desde la inauguración del Palacio, según se ha dicho, y durante muchos años estuvo en la planta baja), ni con la misma superficie.

Por si fuera poco el movimiento a que ha sido sometida en los dos escasos siglos de existencia de la Diputación, la documentación sufrió los efectos de un incendio ocurrido en el Palacio Provincial la noche del 4 de diciembre de 1940. No ha quedado constancia de los fondos desaparecidos, aunque si memoria y tradición de la pérdida, y, desde luego, las huellas de los daños, más evidentes aún los producidos por el agua que los ocasionados por el fuego, como se aprecia en algunas -no muchas por suerte- de las piezas conservadas.

El trasiego todavía no ha finalizado. El crecimiento de la gestión y de los procesos administrativos experimentado en las últimas décadas, ha generado un incremento en la producción de documentos que la saturación de las actuales instalaciones impide acoger. En octubre de 1996, se trasladaron fondos desde los antiguos Establecimientos de Beneficencia al Palacio de la Isla (los mismos que en su momento -1971- hubo que sacar del Palacio Provincial y llevar al Sanatorio de Oña, para poder realizar la primera obra de acondicionamiento de las actuales instalaciones del Archivo, en el ático del edificio).

Esta carencia de espacio ha vuelto a ser una gran preocupación durante los últimos años. En 1986 propusimos emplazar el Archivo en lo que quedaba del Convento de San Agustín; llegándose a redactar y aprobar una Memoria Valorada, cuyo presupuesto estimado rondaba los cien millones de pesetas. La idea básica era cubrir dos objetivos a la vez: construir un Archivo capaz y salvar de la ruina definitiva los restos histórico artísticos aún en pie del antiguo cenobio agustiniano. Había un tercer argumento a favor de la propuesta: el lugar sugerido era propiedad de la Diputación y parecía lógico el aprovechamiento y puesta en valor de tan noble patrimonio, cuyo semi abandono era causa, más que de amenaza, de destrucción.

Después de una década de silencio, hoy podemos hablar en pasado, porque el problema ha entrado en vías de solución definitiva. En noviembre de 1998 se iniciaron las obras de recuperación de los elementos histórico-artísticos y de edificación de las nuevas instalaciones del Archivo, con amplios espacios y dotado de medios y servicios acordes con los tiempos que corren; entre otros, un Centro de Restauración de materiales documentales y bibliográficos, así como de Bienes muebles y artísticos, de suma necesidad en nuestra provincia. Todos estos servicios pueden contribuir a que el conjunto se convierta en un complejo, o al menos en el núcleo inicial, de un Centro dedicado al cultivo de la investigación histórica y la recuperación del patrimonio.

Por lo tanto, una nueva mudanza espera a toda la documentación, así la custodiada en el Palacio Provincial, en el P.º del Espolón, como la depositada provisionalmente ahora en el de la Isla y en los Establecimientos de Fuentes Blancas.

Vicisitudes del edificio y andanzas de la documentación aparte, se puede afirmar, en resumen, que en 1870 la Diputación disponía de Archivo en el más completo sentido del término, porque tenía documentación, instalaciones y organización. Aunque pueda parecer temprano, contaba ya con personal cualificado, con un empleado denominado Oficial-Archivero, al que en otros momentos se le llama Archivero, sin más.

 

3. ÁREA DE CONTENIDO

3.1. Resumen de contenido:

Dos grandes conjuntos componen el legado documental conservado en este Archivo. Constituye el primero la documentación que subsiste de la producida por la actividad de la Diputación desde el inicio de sus funciones, allá en aquel lejano 25 de Septiembre de 1813. El segundo bloque lo forman varios fondos de diferente naturaleza y contenido, ingresados en el Archivo por vías dispares, según se dirá al describir cada uno de ellos.

Consecuencia de las funciones que ha ejercido la Diputación, las series más numerosas y completas son las relativas a los cometidos que han tenido mayor permanencia a lo largo de las diferentes etapas de la institución. Así las relativas a Asistencia Social e Infraestructura provincial (Viaria: carreteras provinciales, caminos vecinales; Sanitaria: abastecimiento de aguas, saneamiento, etc.; Urbanística; etc.) y dotación de servicios básicos. De igual manera se conservan un buen número de las Actas de las sesiones, que reflejan las decisiones de los órganos corporativos (Pleno, Comisión Provincial, Comisión Gestora, Comisión Permanente, Comisión de Gobierno, y Comisiones informativas).

3.2. Nuevos ingresos:

Además de las transferencias regulares previstas como resultado de la acción administrativa cotidiana, está abierto a nuevas incorporaciones.

3.3. Sistema de organización:

El Archivo se articula alrededor del siguiente cuadro de organización de Fondos:

- Fondo Diputación Provincial de Burgos.

- Organismos e Instituciones Públicas: 

 

La sede actual de Archivo se encuentra en el que fuera Convento de San Agustín. Sobre los restos de ese antiguo recinto conventual declarado Monumento Histórico Artístico en 1982, se ha levantado un edificio destinado a nuevo Archivo de la Diputación, inaugurado el 20 de mayo de 2002.

 

4. ÁREA DE CONDICIONES DE ACCESO Y UTILIZACIÓN

4.1. Condiciones que rigen el acceso:

Libre excepto para las series y documentos que contienen datos de carácter personal y privado, protegidos por la CE; Ley del Patrimonio Histórico Español de 25 de Junio de 1985; Ley 14/86, General de Sanidad; Ley 6/91 de Archivos y del Patrimonio de Castilla y León; Ley 30/92 del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del PAC.; Ley Orgánica 5/92 de Protección de Datos de carácter Personal. Las series más afectadas por las disposiciones indicadas son las de las Secciones de Personal y Asistencia Social (03 y 09) del Fondo de Diputación Provincial.

Asimismo no están disponibles los Fondos pendientes de inventariar (García de Quevedo, y Melgosa). Para el resto el acceso es libre, previa identificación personal.


4.2. Lengua de los documentos / Escritura:

Latina, Española, Francesa, Portuguesa.
Todos los tipos de escritura usados en España desde la Baja Edad Media a nuestros días.


4.3. Características físicas:

Diversas. Van desde el pergamino al papel, pasando por las microformas, el cristal y las cintas magnetofónicas.

 

4.4. Instrumentos de descripción:

Inventarios de las unidades de instalación de todas las Secciones del “Fondo Diputación” y del resto de los Fondos.
Además, desde 1995 se han catalogado informáticamente 180.033 unidades archivísticas de diversos Fondos del Archivo.

 

5. ÁREA DE MATERIALES RELACIONADOS

5.1.  Nota de publicación:

- BALLESTEROS CABALLERO, Floriano. - “Guía del Archivo de la Excelentísima Diputación Provincial de Burgos. - En: Bol. de la Institución Fernán-González. - Burgos. - N.º 213 (2.º sem. 1996); 311-334

- BARAJA CARCELLER, Eduardo; y CIFUENTES CALZADO, Angel. – La Provincia, pasado, presente y futuro. – Cádiz: Diputación Provincial, Colegio de Secretarios, Interventores y Depositarios, 1985

- GARCÍA ENTERRÍA, E. - “La provincia en el Régimen Local español”. En: Problemas actuales de Régimen Local. - 2.ª ed. - Sevilla : Instituto García Oviedo, 1986

- GONZÁLEZ CASANOVAS, J. A. - Las Diputaciones provinciales en España: historia política de las Diputaciones desde 1812 hasta 1985. - Madrid: Mancomunidad General de Diputaciones de Régimen Común, 1986

- GRUPO DE TRABAJO DE ARCHIVEROS DE DIPUTACIONES, CONSEJOS Y CABILDOS INSULARES. – Guía de los Archivos de las Diputaciones Provinciales y Forales y de los Consejos y Cabildos insulares de España. – Cádiz: Diputación de Cádiz, 2006

- MARTÍNEZ DIEZ, Gonzalo - Génesis histórica de la provincia de Burgos y sus divisiones administrativas. - Burgos : Ed. Aldecoa, 1983

- MORENO PEÑA, José Luis. – Burgos. Notas sobre su mapa municipal . discurso de ingreso de Académico Numerario… - Burgos : Institución Fernán González, 1998

- Provincia, La. - Barcelona: Instituto de Ciencias Sociales, Diputación Provincial de Barcelona, 1966. - 3 v.

- Provincia en el sistema constitucional, La. - Edición a cargo de Rafael Gómez Ferrer Morant. - Barcelona, Madrid: Diputación, Civitas, 1981

- SANTANA MOLINA, Manuel. - La Diputación Provincial en la España decimonónica. - Madrid: Instituto Nacional de Administración Pública, 1989